Sobre comprar un auto

De todas las cosas que imaginé que tenía que hacer de adulto, pensé que la más sencilla sería comprar un auto.





Cuando mi etapa universitaria estaba por acabarse, comencé a pensar en todo lo que venía después. Sobretodo en las cosas de las que ahora sería responsable de pagar. Comencé poco a poco, pagando mi teléfono, un pedazo de la renta, mis salidas y ropa, el súper... y en eso: pandemia. Luego de unos meses desempleada, comenzaron a llegar oportunidades de trabajo y necesitaba moverme a ellas.


Era junta tras junta, de un lado de la ciudad al otro, y en plena pandemia, no podía darme el lujo de andar en Ubers o taxis. Mi mamá me llevaba, a veces mi papá, de repente mi tí@ o amig@ de la familia, pero llegamos al punto donde era imposible coordinar horarios. En mi mente, la solución más rápida y sencilla era: comprar un auto.


Si, definitivamente no fue lo más sensato de mi parte, pero de todas formas fui a cada una de las concesionarias de la ciudad para no solo ver qué modelos había y hacer las pruebas de manejo, sino para pedir cotizaciones y abrir procesos de créditos. Claro, porque aparte estaba sin un peso en el cochinito y la idea me seguía pareciendo de lo mejor.


Después de que la mayoría me dijera que no estaba aprobado, pensé que no todo estaba perdido, al menos había aprendido sobre coches y que los intereses son una grosería. Por más descabellada que fue la situación, creo que logré descifrar el proceso. Aquí te va:


Sé realista (jajaja)


Me morí de la risa escribiendo esto porque claramente ese no fue mi caso, pero te cuento para que no te pase. Lo primero que hice fue caminar a los coches que me parecían más bonitos, en lugar de ir hacia los que eran más viables pagar mi. Agarra libreta y calculadora para ver cuál es tu estado financiero actual y puedas partir de ahí para saber qué clase de presupuesto tienes. Por ejemplo, el mío era SÚPER limitado, pero tal vez tú eres libre como el viento o no tanto pero podrías darte un gusto recortando algunos gastos. De finanzas yo no sé nada, bueno un poquito, pero por eso busqué ayuda en un tío contador. Que no te de pena o miedo buscar asesoría, piénsalo así: en algún punto la vas a necesitar, mejor ahora que cuando se trate de algo más grande como una casa.


¿Para qué lo vas a usar?


Yo lo iba a usar para cargar de todo. Debía caber desde mi portafolio (mi mamá dice que soy más portafolio que persona, así que ya te imaginarás), hasta mis maletas y material para fotografía de alimentos y productos, porque también estaba en el aire la posibilidad de viajes por trabajo a los estados colindantes. Para eso, era necesario una camioneta pequeña, ahora les dicen hatchback o mini SUV, pero tenía un problemón: mi cochera. Dos camionetas no iban a caber ni de chiste, por lo que tenía que considerar uno más pequeño pero no taaan pequeño, y eso me dejaba con tres opciones de las que no era fan, pero ni modo, a veces hay que ceder.


Obsesionada de la seguridad


Una de las cosas que me convenció de no enredarme con un auto ahorita fue que mi presupuesto, que por más que lo estiraba, me alcanzaba para los que solo tienen una o dos bolsas de aire. ¡CASI ME DA ALGO! Yo iba a ser la única que lo iba a usar constantemente, sin embargo, estaba consciente de que en algún punto de la vida alguien se iba a subir conmigo, y esa posibilidad no me dejaba dormir. No es por ser pesimista pero mi overthinking generalmente me lleva a crear estos escenarios y prefiero prevenir todo lo que esté en mis manos. Si la seguridad es algo que te mega preocupa, investiga a fondo sobre el modelo del auto. Hay un montón de videos de pruebas de seguridad, reviews de usuarios, y unas certificaciones que pueden figurar en los pros y contras. Por eso, me esperaré hasta que pueda comprar uno que me dé la idea de seguridad que necesito.


Súbete y manéjalos


Yo estaba ATERRADA, nivel no quería ni encenderlos. Creo que es porque he chocado tres veces con objetos que no se mueven y no quería que sucediera estando en coches ajenos. Perdí el miedo en la segunda visita y me arrepentí de no haberlo hecho antes. Tuve un momento de película, como Lindsey Lohan en Herbie a toda marcha, con uno de los que probé, y aunque era el más caro, estaba dispuesta a echarle más ganas para que fuera mío. Por cierto, un heads up, es probable que te cause conflicto que el freno de mano ahora es un botón. ¡UN BOTÓN! Estaba segura de que no lo iba a recordar en una situación de crisis, y nunca me hubiera enterado de su existencia si no me hubiera subido.


Mensualidad + Gasolina + un millón de cosas


No solo es el costo del auto, también hay que pensar en los mantenimientos, el consumo de gasolina, el costo de las piezas en caso de accidente, el seguro del auto y tu seguro de vida y gastos médicos mayores, los tapetes para el polvo... tantas cosas que te dejan con un cuentononón! Obviamente era una inversión que, hasta ese punto de mi vida, sería la más importante, y, obviamente, no iba a tomarlo a la ligera. El proceso me llevó tres meses, no es broma, y al final no compré nada. Mi hermana me dijo que hago lo mismo cuando voy de shopping con ella, pero no es cierto, solo necesito tres vueltas a la plaza para decidir cuál es la mejor compra para mi tarjeta de crédito.


En fin, este año tengo un objetivo: mejorar mi historial crediticio y ahorrar lo del enganche para que a principios de 2022 tenga la oportunidad de tomar una decisión más en serio sobre un auto. Aunque, ahora que lo pienso, lo más probable es que termine poniendo ese dinero en otra cosa.