Ser o no ser freelancer

A veces me debato mucho entre si elegir mi libertad creativa o la constante económica, y no es que una esté peleada con la otra pero cuando pienso entre ser parte de una agencia vs ser freelancer son los puntos principales que me dificultan tomar una decisión.



En la vida de todo diseñador es inevitable preguntarse lo anterior en algún punto de nuestra carrera profesional. Es una decisión que mucho tiene que ver con nuestra realidad personal, y en cierta medida nacional y mundial; y es que la economía, la salud y la política nos traen a todos locos y es imposible negar que no nos afecta. Al parecer yo no he dejado de hacerlo y siempre son las mismas tres preguntas las que me mantienen despierta. ¿Cuáles son mis motivos? ¿Cuáles son las ventajas y desventajas? ¿Se puede pertenecer a ambos mundos? En un intento por desenmarañar mi cabeza voy a platicarte las respuestas, tal vez algo de lo que te comparta pueda ayudarte.


¿Cuáles son mis motivos?


En Enero estaba segura de que mi destino era estar en una agencia porque quería trabajar con más personas y colaborar en distintas áreas y proyectos. A los seis meses me di cuenta que estaba llegando al punto del burnout y que el sueldo no cubría la cantidad de trabajo asignado a una sola persona. MOTIVO #1: Quiero trabajar pero también respirar.

Al principio me costó mucho hacer las paces conmigo misma porque mi "overachiever self" estaba empeñado a lograrlo todo y a toda costa, pero tras recordar que yo estoy primero y que eso implica marcar tiempos para hacer lo que es bueno para mí, renunciamos. Dejé de trabajar en la agencia al año de mi contrato y dejé de ser freelancer a dos meses de acabar el 2021.


Me quedé con mi trabajo de 8 a 3 como maestra de apoyo durante clases en línea, pero sé que es algo temporal y que acabará pronto; si no en Enero, en Abril o en Junio. Un futuro bastante incierto, por lo que llegamos al MOTIVO #2: Necesito una fuente de ingresos. El plan A es conseguir un trabajo en una agencia o lugar diferente. El plan B es dedicarme a la creación de material de diseño para su venta (como vectores, mockups, fotos, etc.) mientras echamos a andar formalmente el freelancing. El issue aquí es la constancia y seguridad con la que recibiremos dinero, porque hay cosas que pagar y hacer, y por eso prefiero lo estable.


La cosa con el Plan A es que como poco a poco se va regresando a la normalidad, son trabajos presenciales en otra ciudad (ya busqué y en la que vivo no hay). Aceptar un trabajo en otra ciudad no nada más implica un cambio, si no un gasto, y adivina quién no tiene ahorros. Lo ideal sería uno remoto para hacer home office. MOTIVO #3: Independencia. Haber regresado a casa de mis papás en la pandemia me hizo sentir que di 10 pasos atrás y ya es hora de dejar el nido otra vez. Hay cambios que hacer y hábitos que retomar y adquirir, pero no sería la primera vez que vivo y hago las cosas sola, así que miedo no tengo.



¿Cuáles son los pros y los contras?


Sé porqué quiero cambiar mi dinámica de trabajo y que eso trae ventajas y desventajas, así que hice una lista para prepararme mentalmente a lo que viene. Claro, hay miles de otras variables a considerar, pero no es momento para el overthinking.


Diseñador freelancer


PROS: Libertad creativa porque no tienes que seguir una "línea" de diseño. Horarios súper flexibles porque tu marcas los tiempos de entregas y puedes trabajar desde donde sea. Posibilidad de mayor ingreso porque el costo del proyecto es todo para ti. Decides con quién si o no trabajar.


CONTRAS: Es difícil rebotar ideas o pedir feedback porque no tienes a alguien ahí contigo. Por un lado, se trabaja aún cuando no se trabaja porque eres el de ventas, el diseñador, el servicio al cliente y todo lo demás; por otro, las personas piensan que los freelancer estamos para cualquier hora y día disponibles y además te regatean. Así como te puede ir un mes súper bien, puede que el siguiente sea muy bajo en ingresos.


Diseñador de agencia


PROS: Vas a aprender un chorro; de tus compañeros, de tus jefes, de ti mismo. El sueldo llega porque llega todos los meses el mismo día y no tienes que gestionar nada; además de que te dan otros beneficios. Hay oportunidad de que crezcas en habilidades y conocimientos, hasta puedes subir de puesto.


CONTRAS: Tienes que ir a la oficina y responder a todo dentro de un horario de trabajo. Los tiempos te los marcan a ti y no decides sobre qué proyectos vas a trabajar. Te descuentan y no puedes llegar a trabajar vestida como sea (bueno, yo no, pero cada quien jajaja). Tienes vacaciones hasta en un año.


Así como la vida da mil vueltas, así ambos caminos pueden traer pros y contras inesperados, pero por aquí podemos empezar. La verdad es que ambas opciones son bastante atractivas para mi, pero creo que si algo me veo haciendo en cinco años es el freelancer. Sobretodo porque no me puedo sacar de la mente otros proyectos (como este blog) y porque quiero esa flexibilidad para moverme por mis planes personales. Aunque siendo honesta, mi prioridad este año que viene es el ahorro, por lo que me vendría mucho mejor el trabajo en agencia.


¿Se puede pertenecer a ambos mundos?


Depende. En mi experiencia personal, se puede siempre y cuando seas demasiado disciplinada y organizada para no volverse loca. Ahora, el cerebro se cansa después de una jornada de 8 horas, y si vas a llegar a casa para seguir trabajando (aunque sea en otro proyecto) puede ser súper difícil al principio; esto sin contar que por lo menos tienes que hacer una hora de ejercicio, comer, etc.


¿Ves por qué hay que ser súper puntual con todo? Al menos de lunes a viernes, porque sábado y domingo son para todo menos trabajar.


No olvidemos que inevitablemente tendrás que responder a clientes durante tu jornada laboral, y que probablemente no puedas atender a sus emergencias de manera inmediata. Esto me pasaba un buen y era causa de mi ansiedad el resto del día, pero de esto te platicaré más en "Lo que los freelancers callan".


Para terminar


Definitivamente es cuestión de ordenar nuestras prioridades y sentarnos a pensar qué es lo que tenemos que hacer hoy para lograr lo que queremos para mañana. Este año que viene quiero terminarlo con ahorros, por lo que ha ganado ser diseñadora de agencia. Sé que además de hacer sacrificios, habrá que trabajar poquito a poquito en esos proyectos que nos salen del corazón para que no se apaguen ni ellos, ni yo.